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El Alcázar de Toledo – Historia y secretos

Alcázar de Toledo

La capital de Castilla-La Mancha es conocida como “la ciudad de las tres culturas”, por haber albergado durante siglos a musulmanes, judíos y cristianos, y también como “la ciudad imperial”, por haber sido la corte del emperador Carlos V. Su larga y relevante historia la ha dotado de un impresionante patrimonio arquitectónico y cultural, causa por la cual fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1986. Recorriendo las calles de Toledo encontramos muchas maravillas arquitéctónicas y entre sus edificios más importantes está el Monasterio de San Juan de los Reyes y la Catedral de Santa María, aunque el más emblemático de todos, tanto por su historia como por sus enormes dimensiones, que lo hacen visible desde cualquier punto de la ciudad, es el Alcázar de Toledo.

Con una situación privilegiada desde el punto de vista estratégico-militar en la parte alta de Toledo, su nombre procede del árabe “Al Qasar”, abreviatura de “Al-Quasaba”, cuyo significado es “fortaleza”.

Historia del Alcázar de Toledo

Desde sus más remotos orígenes, en tiempos del Imperio romano, el Alcázar de Toledo ha tenido una importancia capital para la ciudad que lo alberga, que es tanto como decir para la historia de España.

Fundación y primeros siglos

En la actual ubicación del alcázar se levantaba un palacio que era usado como pretorio romano, sede del pretor, desde el siglo III. Tras la caída del Imperio romano, el rey visigodo Leovigildo estableció la capital del reino en Toledo, siendo utilizadas la zonas del Alcázar como residencias regias, convirtiendo el complejo en un recinto amurallado.

Durante la dominación musulmana el promontorio pasa de ser un recinto amurallado a una alcazaba, fortaleza árabe, recibiendo el recinto el nombre de Alfizén. Las obras más importantes se desarrollaron durante los mandatos de Abderramán II, en el siglo IX, y de Abderramán III, durante el siglo X.

El Alcázar de Toledo durante la Baja Edad Media

El rey de León Alfonso VI reconquista la ciudad en el año 1085, y tanto él como sus sucesores comienzan unas labores de embellecimiento del Alcázar, sumando a sus instalaciones militares unas dependencias cortesanas y palaciegas que irían haciéndose más preponderantes con la gradual desaparición de la amenaza de los musulmanes.

A partir del siglo XIV, con la dinastía de los Trastámara, el Alcázar pasaría a ser morada de reyes, adaptando el edificio a las necesidades regias, en un proceso de acondicionamiento que llegó hasta los Reyes Católicos, a finales del siglo XV y principios del XVI.

El Alcázar de Toledo durante la Edad Moderna

El emperador Carlos V utilizó el alcázar como una de sus bases más importantes durante la Guerra de las Comunidades, entre 1520 y 1523, y una vez conseguida la victoria, acometió nuevas reformas y modificaciones a un edificio degradado por los efectos de la guerra. Los arquitectos Covarrubias, Villalpando y Juan de Herrera diseñaron un edificio cerrado y compacto en torno a un patio rectangular, que sería concluido durante el reinado de Felipe II. En tiempos de los Austrias Menores serviría de morada para las reinas viudas de Felipe IV y Carlos II.

Destruido parcialmente durante la Guerra de Sucesión, entre 1701 y 1713, fue restaurado por el arquitecto Ventura Rodríguez en 1774, instalándose en el edificio la Real Casa de Caridad.

La Guerra de Independencia contra las tropas napoleónicas ocasionó grandes daños en el Alcázar, quedando en 1810 reducido a la estructura principal.

El Alcázar de Toledo durante el siglo XIX

Parte del Alcázar fue cedido por la reina Isabel II al Ejército, funcionando durante buena parte del siglo XIX como Colegio y Academia de Infantería, hasta que en 1887 un incendio destruyó el edificio casi por completo. Nuevamente restaurado, continuó con sus funciones de academia militar hasta el inicio de la Guerra Civil.

El Alcázar de Toledo durante la Guerra Civil

La importancia del Alcázar de Toledo durante la Guerra Civil (1936-1939) fue fundamental, no tanto a efectos estratégicos como propagandísticos. Las tropas sublevadas, al mando del coronel Moscardó, resistieron un asedio de 70 días hasta que el 27 de septiembre de 1936 fueron liberadas por las tropas golpistas. El heroísmo demostrado por las tropas asediadas fue utilizado por la propaganda franquista a nivel internacional, decantando las simpatías en algunos círculos del extranjero hacia el ejército sublevado. La frase con la que Moscardó saludó a Franco: “sin novedad en el Alcázar, mi general”, fue un auténtico mantra durante la larga dictadura que se estableció al finalizar la guerra.

Totalmente destruido, el general Franco ordenó su reconstrucción para convertirlo en museo y mausoleo del asedio y los asediados, atrayendo a numerosos personajes relevantes en la época, como el Reichsführer de las SS, Heinrich Himmler, que lo visitaría en 1940, en plena Segunda Guerra Mundial.

El Alcázar de Toledo en la actualidad

Desde el año 1998 el Alcázar de Toledo alberga la Biblioteca de Castilla-La Mancha y, desde el año 2010, el Museo del Ejército.

El Alcázar de Toledo se puede visitar de martes a domingo, desde las 10:00 hasta las 16:30 horas, siendo las dependencias que más atraen a sus muchos visitantes el Salón de armas blancas, el Salón de armas de fuego, el Salón de maquetas y el Despacho de Moscardó.

 

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El Alcázar de Toledo – Historia y secretos
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